miércoles, 16 de enero de 2013

Francisco Massiani. Selección poética


Massiani. Cortesía Revista Ojo



Para dar con el amor

Para dar con el amor
es preciso conversar con el silencio.

Caminar sobre las palabras
con  zapatillas de seda.
Trepar por los peldaños
del tiempo
y llegar hasta el final de la escalera
caer al abismo:
La arena más sólida y pura.

Para escribir un poema

Yo
saco mi colt
la hago danzar brillante en el cielo
y cuando encaja en mi
mano bandolera
disparo tres poemas
que serán tres palomas
que serán tres banderas
que serán tres sombreros
y tres conejos
y tres lunas
y veinticinco amores.
Fácil lograrlo
y he aquí una de las recomendaciones
para conseguir tal destreza y exactitud en el manejo
de mi colt:
beberse más de trescientos litros de cerveza
enamorarse por primera vez de una mujer que
te mira con lástima
ser el primer jugador de fútbol de tu equipo
pero errar el chute más importante, el del último
campeonato del año escolar.
Viajar más de once veces en barcos diferentes, y
en mares diferentes.
No llegar jamás al puerto que uno imaginó que debía llegar.
Pero en cambio encontrar el amor en cada uno
de esos puertos
equivocados.
Ser fuerte, buen atleta,
pero llorar por ejemplo porque
vimos un anciano cuando cruzaba entre
millares de carros.
Levantar más de veinte kilos con un brazo
como si fuera una flor
no poder levantar el ánimo
cuando nos dan una flor.
Reír
a carcajadas
en una esquina de alguna ciudad
sin motivo
soñar a los veintiocho años con llegar a ser el
mejor escritor del mundo.
Tomar un lápiz
y  en vez de escribir un poema
hacer un barquito
o una escalera
o una mosca
o un paraguas de sol
y aceptar de una vez por todas
que no hemos nacido todavía.
Hablar mal del mundo
y amarlo tanto
como a una caja de fósforos
guardar un caramelo que nos dieron
hace diez años en una fiesta.
Botar el dinero.
Luego, cambiar el orden de todo esto, y
repetirlo, es decir, vivirlo.
Por ejemplo
es decir:
donde se lee:
«Levantar más de veinte kilos con un brazo»
vivirse como:
Levantar más de veinte brazos con un kilo.
Donde se lee
«Y en vez de escribir un poema
hacer un barquito»
vivir o hacer lo posible por vivir:
«en vez de escribir un barquito
hacer un poema»
Luego
comenzar otra vez en algún rincón del mundo.



Camino

Aparece tu cuerpo viniendo hacia mí
y ya creo que has llegado y que
te has ido
como si tú pudieras ir
y venir
con sólo mirarme
apenas si me miras un poco desde allá
desde donde tú estás
hacia donde yo estoy
y ya puedes ir y venir
no habrán calles ni plazas ni
esquinas ni semáforos ni relojes
ni venir ni
llegar
apenas tu cara y a mi lado
llenas la llegada y la venida y
la partida
con tu cara llenas mi lado
del lugar donde tú estás
donde los relojes son de espuma
ni calles ni esquinas ni pasos
hay un tiempo que viene y va y regresa ya antes de llegar y
llega antes de partir
cuando apenas asomas tu cara
desde donde tú estás
tu cuerpo viniendo hacia mí.


Rue Castagnary, 35, París 15,
metro  Porte de Vanves

Abrirte la carne para sembrar
alguna cosa sencilla
digamos que un botón de mi camisa
o una estampilla llegada de Roma.

Abrirte la carne
para sembrar
una palabra
o una estrella.
O incluso, si la herida es grande,
una gran botella de cerveza.

Claro que no queremos hijos alcohólicos
tampoco campanas con piernas y frente.

Pero es que de golpe
uno se te queda mirando
y pareces de nada, te lo juro, hay que tocarte
entonces, digamos que un beso o una nalgada o
un grito a la boca
para sentirte ahí,
en cualquier museo histórico que adivinas
en esta pobre habitación de estudiante con besa
de doscientos cincuenta dólares en París.


Vino la noche

Vino la noche como nunca
porque
tú abriste los ojos.
Los caminos se abrieron en la piel
de tus párpados.
Y desde ahí, asombrados
contemplamos el
eclipse del último sol de tus pupilas.

Y al llegar la noche
recordé que alguna vez dijiste: «Mira
tú tienes las manos hermosas».
Era lo único bueno de mí.
Pero era ya de noche,
Para mirarse las manos.

Entonces le conté de ti al miedo
le hablé con estas palabras:
hoy vino la noche peor
hoy vino más noche que nunca.
Tú abriste los ojos
y los caminos se abrieron en la piel de tus
párpados.


Dormiré con tus pies

Dormiré con tus pies
para ver
el amanecer
de tus ojos.
Besaré tus pechos
morderé tus muslos
tu vientre
besaré tus pies
para saber
que estuve muerto
que estoy vivo.

Poema de un golpe

Hoy no tengo ganas
ni siquiera
de verme en el espejo amarme
recordarme
hacer muecas
cambiarme la cara.

Es preguntarles si estoy de pie
si he vivido
tener antepasados.

Hoy no tengo ganas
ni de aburrirme
ni de hacer palabras
ni de sufrir
ni de darle sentido al cafecito
al cafecito con los cigarrillos.

Es casi no tener alma.

Ya no podría entrar en ti

Ya no podría entrar en ti
en tu gruta no habría más apetito
quizá Dios ya no dormía acurrucado
entre tus piernas.
Ya no habría lunares tímidos que contar
en tus pechitos.
Ah! El apetito de vida se fugaba entre mis dedos
caía tembloroso en la tierra
sembraría por su cuenta
un ramillete de flores o
se dejaría tragar por la huella de tu
nombre. Esa huella que se abrió de tanto
mirar yo la tierra sonando con tu nombre entre
mis labios
hueca inútil el eco
de tu nombre vacío:
fue ahí entonces donde asustado
puse el pie (quería correr, quería correr)
y caí en un abismo de nada.

Una rosa al viento

Para Eulimar, Christiane, Florencio y Roberto de Sola

Una rosa al viento
               una rosa al viento
               para
que vuelen los pétales
de la rosa roja como tu boca
fresca y primaveral
y cubran tu cuerpo
amasado por tantos amores
                por tantos amores a veces atormentados
                pero
siempre dichosos
para que los pétales rojos
como tu boca
fresca
y primaveral
cubran tu cuerpo ansioso
de otro cuerpo
y sea la dicha
sea.
¡Ah mujer!
¡Ah mujer de amor!
de tantos amores
de tanta dicha
que el amor sea para ti
eternamente amor
y más amor
siempre, eternamente amor.
Y te colme, siempre, de dicha, mar y amor.



Dos amores para siempre amor (bolero)

Para Clara, Cristina, Paola, Miriam,
Rodrigo, Florencio y Felipe
Para Ariana y Natacha
Para Luis y Alejandra
Para Penagos

¿Cuál será hoy tu
                        amante
Clara?
                        ¿A quién
mirarás con deseo en tus ojos esmeralda?
¿Y tú, Cristina
                        qué rumbo nuevo tomará tu barco?
¿Serás tan feliz
como lo fuiste conmigo en el trasatlántico Rossini?
El tiempo, que no existe
pasa
                        el amor no: es eterno como un sueño de amor.
Dos rosas amarillas:
                                   Dos amores
para siempre amor.

Cansado de palabras

Para Azucena, Níyume, Eulimar y Rubén
Para Florencio.

Estoy cansado de palabras
las
palabras
siempre
las mismas palabras.
Necesito
a
la hembra
y beberme
una botella de vino
            en
algún hotelito de playa
y amarla hasta el desmayo.

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